
Podcast radio valdivielso
Elia, Diana y Arnau - Antropología, audiovisuales y ladronas de azucarillos
La pequeña Elia volvió a visitarnos. Esta vez lo hizo acompañada de su madre, Diana, profesora, y su padre, Arnau, profesional del mundo audiovisual. Arnau lleva más de veinte años viniendo al Valle. Llegó por primera vez acompañando a Diana y reconoce que, al principio, el paisaje le importaba poco, ya que “no estaba mirando el entorno, estaba mirando a la persona a la que has cogido la mano”, aunque confiesa que con el tiempo, el Valle se acabaría convirtiendo también en parte de su vida. Diana, por su parte, acaba de incorporarse como profesora titular de Antropología Social en la Universidad de Barcelona, algo que supone para ella una gran satisfacción. Durante la entrevista explicó que, para ella, la antropología sirve para descubrir que las cosas podrían ser de otra manera. No solo estudia pueblos lejanos o culturas ajenas, sino también cosas cotidianas, como barrios, ultras del fútbol o colectivos cuyas formas de pensar pueden resultarnos incomprensibles. Además, aboga por tener una mirada que busque entender, antes de prejuzgar. Pero la verdadera protagonista fue Elia. Acostumbrada a acompañar a sus padres a sus trabajos, no se aburre, ya que mientras su padre trabaja con ordenadores e impresoras 3D, ella aprovecha para “robar azucarillos” y guardárselos para comérselos durante el viaje de vuelta. En el despacho de su madre tampoco le falta entretenimiento, ya que a veces se pone un poncho que hay en un armario y otras se queda mirando por la ventana, desde donde puede ver un patio en el que juegan otros niños. Pero cuando toca volver al colegio, las cosas cambian. La caligrafía y las matemáticas no son precisamente sus clases favoritas. Su asignatura preferida es “el proyecto”. Este año su clase eligió Japón y Elia se quedó con algunas de las costumbres que más le llamaron la atención, desde la celebración del día de los Niños hasta los arreglos florales o los baños japoneses. Fuera del colegio, en Arroyo, la bicicleta es su mejor herramienta. Allí sale con sus amigos, da vueltas por el pueblo y afronta también las cuestas, aunque reconoce que hay una especialmente dura que solo consigue subir hasta la mitad antes de que “se me cansen las piernas y me vaya para atrás”. Y cuando llegó la pregunta inevitable sobre qué quiere ser de mayor, Elia no dudó en ofrecer un amplio abanico de posibilidades, desde controladora aérea, cantante de ópera, inspectora de trabajo, antropóloga hasta maestra. De todas ellas, la que más le atrae es la de controladora aérea, si bien ella misma reconoce que podría acabar “mirando a las musarañas”.

