
PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM
Los NewKirk el matrimonio que colecciona objetos malditos enviados desde cualquier lugar del mundo.
Los NewKirk el matrimonio que colecciona objetos malditos enviados desde cualquier lugar del mundo. Tim Beniyork María Maruchi — Hay objetos que heredamos. — Otros que compramos. — Otros que encontramos. — Y existen objetos de los que sus propietarios están desesperados por deshacerse. — Muñecas que aseguran haber visto moverse. — Cuadros relacionados con sucesos inexplicables. — Espejos utilizados en rituales. — Figuras que parecieron traer desgracias a quienes las llevaron a casa. — La mayoría acabarían en la basura. — Pero existe un matrimonio dispuesto a recibirlos. — **Greg y Dana Newkirk.** — Desde 2013, los Newkirk han reunido cientos de objetos relacionados con supuestos fenómenos paranormales, formando el **Newkirk Museum of the Paranormal**. — No se limitan a exponerlos. — Investigan quiénes fueron sus propietarios. — Reconstruyen las historias que los acompañan. — Y en algunos casos permiten incluso que los visitantes se acerquen a ellos o los manipulen. — Su colección parece el almacén de una película de terror. — Entre sus piezas se encuentran **Ruby**, una antigua muñeca. — El **Conjuring Crystal**, un cristal relacionado con prácticas ocultistas. — El **Dark Mirror**, un espejo ritual. — **Smiley the Clown**, un payaso asociado a relatos inquietantes. — El cuadro conocido como **Little Liar**. — Y un objeto denominado **Corrupted Testament**. — Cada uno llegó acompañado de su propia historia. — Pero hay una pieza que terminó resultando demasiado inquietante incluso para ellos. — Una figura que los Newkirk decidieron **no conservar**. — La llamaron... — **The Catskills Crone.** — La historia comienza en las montañas Catskill, en el estado de Nueva York. — Unos excursionistas encontraron una pequeña figura de madera dentro de una cueva. — Parecía representar a una anciana. — Pero alguien había hecho algo terrible con ella. — La figura tenía **clavos atravesándole los ojos**. — Y una cuerda alrededor del cuello. — Aquello parecía una escultura usada en algún ritual. — Los excursionistas cometieron entonces el error perfecto para comenzar una película de terror. — **Se la llevaron.** — Según el relato reconstruido por los Newkirk, después comenzaron los problemas. — Pesadillas. — Sensaciones de presencias. — Fenómenos extraños. — Una sucesión de acontecimientos que sus propietarios terminaron relacionando con aquella figura. — Finalmente llegó a manos de Greg y Dana. — Y ellos comenzaron a investigar qué demonios habían metido en su colección. — La historia se convirtió posteriormente en el eje del documental **The Unbinding**. — Los Newkirk llegaron a una conclusión. — Quizá el problema no fuera que la figura estuviera poseída. — Quizá aquellos clavos no pretendían torturarla. — **Podían estar conteniendo algo.** — En muchas tradiciones mágicas, atar, clavar o inmovilizar una figura puede representar simbólicamente el confinamiento de una fuerza. — Si aquella interpretación era correcta... — Sacar la figura de la cueva habría sido exactamente lo que no debía hacerse. — Y quitar los clavos significaría deshacer aquello que alguien había querido mantener sujeto. — Los Newkirk decidieron hacerlo de todos modos. — Retiraron los elementos que interpretaban como parte de aquella atadura. — Y finalmente devolvieron la figura a la naturaleza. — Ellos describen todo el proceso como una **liberación o unbinding**. — Según su propio archivo, fueron necesarios años para resolver el caso y devolver la Crone. — ¿Funcionó? — Para ellos, la historia terminó allí. — Para la ciencia, no existe evidencia de que hubiera ninguna entidad que liberar. — Y precisamente ahí empieza la parte más interesante. — Porque quizá no necesitemos fantasmas para explicar por qué **The Crone da auténtico miedo**. — Imagina que pongo delante de ti dos muñecas completamente idénticas. — Te digo que una acaba de salir de una fábrica. — Y que la otra perteneció a un asesino. — Físicamente son iguales. — Ninguna puede atacarte. — Ninguna puede perseguirte. — Ninguna puede hacer absolutamente nada. — Pero dime cuál preferirías tener esta noche en la mesilla de tu dormitorio. — Nuestro cerebro no trata los objetos como simples acumulaciones de materia. — Les asignamos historias. — Identidades. — Recuerdos. — Intenciones. — Y existe un fenómeno psicológico especialmente interesante relacionado con ello. — **El contagio mágico.** — Paul Rozin y otros investigadores han estudiado nuestra tendencia a sentir que las propiedades de una persona pueden permanecer, de alguna manera, adheridas a los objetos con los que estuvo relacionada. — Sabemos racionalmente que esto no tiene por qué ocurrir. — Pero una parte mucho más antigua de nuestro cerebro responde de otra manera. — Una camisa es una camisa. — Hasta que nos dicen que perteneció a un asesino. — Una cuerda es una cuerda. — Hasta que sabemos que alguien murió colgado de ella. — Una muñeca es plástico y tela. — Hasta que alguien nos asegura que su anterior propietaria murió en circunstancias horribles. — Entonces aparece algo fascinante. — **La historia contamina psicológicamente al objeto.** — Y nuestro sistema de alarma empieza a trabajar. — Hay otro ingrediente. — La incertidumbre. — Nuestro cerebro teme especialmente aquello cuya intención no puede determinar. — Un tigre corriendo hacia nosotros resulta aterrador. — Pero sabemos qué quiere el tigre. — Una muñeca inmóvil en una habitación oscura plantea una pregunta mucho más perturbadora. — **¿Y si deja de estar inmóvil?** — Sabemos que no debería hacerlo. — Precisamente por eso nos aterroriza imaginarlo. — Un objeto maldito viola una de las reglas fundamentales con las que entendemos el mundo. — Los seres vivos actúan. — **Los objetos no.** — Cuando una historia insinúa que esa frontera puede romperse, aparece el miedo. — Por eso funcionan tan bien las muñecas. — Los maniquíes. — Las máscaras. — Los espejos. — Los retratos. — Parecen tener algo humano. — Pero no están vivos. — Y nuestro cerebro permanece vigilante esperando una señal que resuelva la contradicción. — Una mirada. — Un movimiento. — Un ruido. — Cualquier cosa. — Los Newkirk trabajan precisamente en esa frontera entre folclore, sugestión, psicología y paranormalidad. — Y ahí reside lo verdaderamente inquietante de su museo. — No necesitas creer que Ruby está poseída. — No necesitas creer que el Dark Mirror pueda mostrarte algo. — Ni aceptar que la Crone de los Catskills tuviera algo atrapado en su interior. — Basta con conocer su historia. — Porque después ocurre algo extraordinario. — Apagas la luz. — Te tumbas en la cama. — Sabes perfectamente que el objeto sigue donde lo dejaste. — No necesitan moverse. — **Les basta con conseguir que tú imagines que podrían hacerlo.**


