
La granja
La guerra contra el ‘ecopostureo’: la UE prohíbe términos como ‘eco’ o ‘bio’ sin justificación
El verde vende. En los lineales de los supermercados, en las campañas de las grandes compañías y en las etiquetas de los alimentos, las referencias a la sostenibilidad se han convertido en un poderoso argumento comercial. El problema aparece cuando la imagen ambiental de un producto o de una empresa crece más deprisa que su compromiso real con el medio ambiente. Es el llamado ecopostureo, un fenómeno que preocupa cada vez más a la Unión Europea porque puede desorientar al consumidor, premiar a las empresas que mejor comunican en lugar de a las que más reducen su impacto y distorsionar la competencia en sectores tan sensibles como la alimentación y la agricultura. Frente a un mercado en el que proliferan términos como 'natural', 'sostenible', 'respetuoso con el planeta' o 'neutro en carbono', Bruselas intenta ahora poner orden: exigir que las promesas sean demostrables y evitar que la transición ecológica se convierta también en una estrategia de marketing sin respaldo suficiente. Por ello, desde el pasado domingo hay una nueva directiva de la Unión Europea, que planta cara al 'ecopostureo', que incluye medidas como la prohibición de términos como 'eco' o 'bio' sin justificación clara, para proteger al consumidor final.






