
Episode #3
El ojo que nunca parpadea
Irán, 2023. Una mujer va manejando su coche. Se le resbala el velo, el hiyab, nada más un segundo, mientras mete las bolsas del súper al asiento trasero. No hay ningún policía cerca. No hay ninguna patrulla. Pero a los pocos segundos, le llega un mensaje de texto a su celular. "Se ha decretado el embargo sistemático de su vehículo por quince días, por violación de las leyes obligatorias del velo." Nadie la vio con los ojos. Ninguna persona escribió ese mensaje. Una cámara la fotografió, un algoritmo de reconocimiento facial la identificó, otro sistema encontró su número de teléfono, y en cuestión de segundos, sin que ningún humano revisara nada, le confiscaron el coche. Entre abril y junio de 2023, el gobierno de Irán envió casi un millón de estos mensajes automáticos a mujeres. Ciento treinta y tres mil de esos mensajes ordenaron la inmovilización total del vehículo. Confiscaron dos mil coches. Y todo, absolutamente todo, lo hizo una máquina que jamás se cansa, jamás pestañea, y jamás necesita que le aprueben horas extra. Bienvenidos otra vez a "Detrás de la Pantalla." Soy el Doctor Qubit, y hoy no vamos a hablar del algoritmo que decide qué vemos. Vamos a hablar de algo todavía más incómodo. El ojo que decide que nos está viendo, a nosotros, todo el tiempo, sin parpadear jamás. Porque aquí está la diferencia brutal entre un policía humano y una cámara con inteligencia artificial. El policía humano se cansa, se distrae, se va a comer tacos, tiene turno de ocho horas y después se va a su casa a ver la tele. La cámara no. La cámara nunca se va a su casa. La cámara ES la casa.





