
Episode #153
El Tercer Hombre (1949) (de Carol Reed con Joseph Cotten y Orson Welles)
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Selznick Productor asociado: Hugh Perceval Guion: Graham Greene Fotografía: Robert Krasker Montaje: Oswald Hafenrichter Música: Anton Karas Dirección artística: Ferdinand Bellan y Vincent Korda Estudio/Productora: London Film Productions Distribución: British Lion Film Corporation en Reino Unido y Selznick Releasing Organization en Estados Unidos Duración: 104 minutos aproximadamente, aunque existen versiones de distinta duración País: Reino Unido Idioma original: Inglés, con diálogos en alemán Formato: Blanco y negro Género: Cine negro, thriller, misterio y drama criminal La película fue rodada en buena parte en la propia Viena, todavía profundamente marcada por la Segunda Guerra Mundial y dividida en cuatro zonas de ocupación. Esa decisión de Carol Reed resultó fundamental para crear la atmósfera extraordinariamente sombría y expresionista de la película. Reparto principal Joseph Cotten como Holly Martins Alida Valli como Anna Schmidt Orson Welles como Harry Lime Trevor Howard como el mayor Calloway Bernard Lee como el sargento Paine Ernst Deutsch como el barón Kurtz Siegfried Breuer como Popescu Erich Ponto como el doctor Winkel Wilfrid Hyde-White como Crabbin Paul Hörbiger como el portero de Harry Lime Sinopsis Viena, poco después de la Segunda Guerra Mundial. La ciudad, dividida entre las cuatro potencias vencedoras, vive entre las ruinas, la escasez y un floreciente mercado negro. El escritor estadounidense de novelas del Oeste Holly Martins llega a la ciudad invitado por su viejo amigo Harry Lime, que le ha prometido trabajo. Sin embargo, nada más llegar descubre que Lime ha muerto en circunstancias aparentemente accidentales. Martins comienza a interesarse por lo ocurrido y pronto descubre que existen contradicciones entre las distintas versiones de los hechos. Su investigación le llevará a conocer a Anna Schmidt, antigua amante de Lime, y al mayor Calloway, un oficial británico que parece saber mucho más de lo que cuenta inicialmente. Lo que comienza como una búsqueda personal se convierte poco a poco en una investigación mucho más peligrosa, en una Viena donde las apariencias engañan y la lealtad tiene un precio. Datos económicos y recepción de su época El tercer hombre fue una producción internacional de considerable importancia, respaldada por Alexander Korda y David O. Selznick y distribuida internacionalmente. Se estrenó en Londres el 31 de agosto de 1949 y posteriormente llegó a Estados Unidos. La película tuvo una excelente acogida en Reino Unido, tanto crítica como comercial, y rápidamente se convirtió en uno de los grandes éxitos del cine británico de posguerra. La crítica destacó especialmente la dirección de Carol Reed, la fotografía de Robert Krasker y la original utilización de la Viena destruida como escenario dramático. Monthly Film Bulletin calificó la película como el trabajo visualmente más impresionante de Reed hasta entonces. La recepción en Austria fue inicialmente mucho más fría. Para un público vienés que acababa de vivir la guerra, contemplar su ciudad reducida a ruinas y presentada como un lugar de corrupción, mercado negro y supervivencia resultaba bastante incómodo. Con el tiempo, sin embargo, la propia Viena terminaría adoptando la película como parte de su identidad cultural. Premios y nominaciones Premios Óscar Ganó el Óscar a la Mejor Fotografía en Blanco y Negro para Robert Krasker. Nominada al Óscar al Mejor Director para Carol Reed. Nominada al Óscar al Mejor Montaje para Oswald Hafenrichter. Festival de Cannes 1949 Ganó el Gran Premio del Festival de Cannes, máximo galardón del certamen en aquella edición. Premios BAFTA Ganó el premio a la Mejor Película Británica. Nominada a el premio a la Mejor Película. Nominado Carol Reed al DGA Award. NBR: Top Ten Foreign Films La película recibió además otros reconocimientos internacionales y el extraordinario éxito de la música de Anton Karas hizo que la banda sonora se convirtiera también en un fenómeno comercial. Anécdotas y curiosidades Graham Greene escribió la historia pensando directamente en el cine Una de las particularidades más interesantes de El tercer hombre es que Graham Greene no escribió primero una novela para que Hollywood la adaptara. Greene recibió el encargo de desarrollar una historia cinematográfica ambientada en la Viena de posguerra y escribió un relato que funcionaba fundamentalmente como material previo para construir el guion. La novela corta de El tercer hombre se publicaría posteriormente. El propio Greene explicó que necesitaba escribir una historia antes del guion porque le permitía disponer de mucho más material del que finalmente necesitaría la película. El personaje de Harry Lime tiene además una interesante conexión con la vida de Graham Greene. Según los biógrafos del escritor, Lime estuvo parcialmente inspirado en Kim Philby, el famoso espía británico que posteriormente se descubrió que trabajaba para la Unión Soviética. Greene había trabajado en los servicios secretos británicos y Philby había sido incluso superior suyo durante aquella etapa. La experiencia de Greene con el mundo del espionaje ayudó a proporcionar a la película esa sensación de desconfianza y ambigüedad moral que la caracteriza. Carol Reed quería a Orson Welles para Harry Lime, pero David O. Selznick no estaba convencido. Selznick prefería a Noël Coward, porque consideraba que Welles no era una apuesta suficientemente segura desde el punto de vista comercial. Reed insistió y finalmente consiguió imponer a Welles. Resultó ser una de las decisiones de reparto más importantes de la historia del cine. Cary Grant estuvo relacionado con el proyecto Antes de que Joseph Cotten quedara definitivamente como Holly Martins, Cary Grant llegó a estar considerado para el papel. También se barajaron otros nombres importantes, entre ellos James Stewart. Finalmente fue Cotten quien consiguió el personaje y terminó convirtiéndolo en uno de los papeles más recordados de su carrera. Aunque Harry Lime es uno de los personajes fundamentales de la historia, Orson Welles aparece en pantalla durante aproximadamente quince minutos. Sin embargo, su personaje domina buena parte de la película incluso cuando no está presente. Carol Reed consiguió algo muy difícil: convertir la ausencia de un personaje en una fuente constante de tensión y expectación. El famoso discurso del reloj de cuco Una de las frases más célebres de la película, el discurso pronunciado por Harry Lime durante la conversación en la noria, no procedía originalmente del guion de Graham Greene. La documentación conservada del guion confirma que aquel célebre parlamento no figuraba en la versión original. Greene reconoció posteriormente la intervención de Welles. Anton Karas era un músico vienés prácticamente desconocido fuera de su entorno cuando Carol Reed lo escuchó tocar la cítara. Reed quedó fascinado con aquel sonido y decidió incorporarlo a la película. La idea inicial era utilizarlo solamente en algunos momentos y combinarlo con una partitura orquestal tradicional. Sin embargo, Reed y los productores terminaron tomando una decisión mucho más arriesgada: utilizar prácticamente solo la cítara de Karas como música de la película. La música se convirtió además en un enorme éxito comercial y el tema de El tercer hombre llegó a ser un auténtico fenómeno discográfico en Reino Unido. Carol Reed aprovechó las ruinas reales de Viena para construir la identidad visual de la película. Calles destruidas, edificios bombardeados, hoteles, cafés, la noria del Prater y las alcantarillas de la ciudad forman parte esencial de la historia. El BFI considera que la Viena de El tercer hombre constituye prácticamente la verdadera protagonista visual de la película. Aunque gran parte de la película se rodó realmente en Viena, algunas escenas interiores fueron realizadas posteriormente en Shepperton Studios, en Inglaterra. Incluso determinadas partes de las alcantarillas y algunos decorados fueron reconstruidos en estudio. Uno de los detalles más curiosos es que un pequeño quiosco situado en una plaza de Viena y utilizado en una escena clave era simplemente un elemento de atrezo colocado allí para facilitar la acción. La producción trabajó durante semanas en la ciudad y tuvo que obtener permisos de las cuatro potencias que ocupaban Austria. El equipo llegó a trabajar con un sistema prácticamente continuo de rodaje, aprovechando las diferentes horas del día y de la noche. La Viena real aportaba una autenticidad extraordinaria, pero también significaba trabajar entre ruinas, condiciones meteorológicas complicadas y localizaciones difíciles. Existieron diferentes versiones de El tercer hombre. La versión británica tenía una duración considerablemente mayor que la versión estadounidense, que fue remontada por Selznick para el mercado americano. La diferencia no era pequeña: la versión británica ronda los 104-105 minutos, mientras que algunas versiones estadounidenses quedaron en torno a los 93 minutos. Durante la promoción estadounidense, Selznick Releasing Organization pidió a los críticos que no revelaran un elemento fundamental de la historia. El problema fue que muchos críticos decidieron hacerlo de todos modos. Es un ejemplo curioso de cómo funcionaba la relación entre los estudios y la prensa cinematográfica en aquella época. Durante décadas circuló el rumor de que Orson Welles había dirigido algunas de las escenas más importantes. La realidad es bastante menos espectacular. Welles sí tuvo una importante participación creativa en su personaje y realizó aportaciones al diálogo, pero Carol Reed fue el director de la película. La documentación y los testimonios de miembros del equipo respaldan claramente la autoría de Reed, aunque también muestran que Welles tenía una personalidad creativa suficientemente fuerte como para dejar una huella muy visible en el resultado. Retrospectiva y legado Con el paso de las décadas, El tercer hombre ha pasado de ser un extraordinario thriller británico de posguerra a convertirse en una de las grandes obras maestras del cine mundial. En 1999 fue elegida por el BFI como la mejor película británica del siglo XX, en una encuesta realizada entre un millar de profesionales del cine y la televisión británicos. En la encuesta de críticos de Sight & Sound de 2022 quedó situada en el puesto 63 entre las mejores películas de todos los tiempos. Su legado visual es enorme. Los famosos ángulos inclinados de Robert Krasker, el claroscuro, las calles mojadas, las sombras, las ruinas y los espacios subterráneos se convirtieron en referencias fundamentales del cine negro posterior. También permanece como uno de los grandes ejemplos de cómo una localización puede convertirse en parte inseparable de la identidad de una película. Y resulta especialmente significativo que aquella Viena que inicialmente recibió la película con cierta frialdad terminara incorporándola a su propia memoria cultural. Actualmente existen rutas turísticas dedicadas a sus localizaciones e incluso un museo relacionado con la película. Su música constituye igualmente uno de los grandes legados del cine clásico. El sonido de la cítara de Anton Karas es hoy prácticamente inseparable de la imagen cinematográfica de la Viena misteriosa y nocturna. Comentario final El tercer hombre es una de esas películas en las que resulta difícil encontrar un elemento que no funcione. Carol Reed dirige con una precisión extraordinaria, Graham Greene construye una historia llena de misterio y ambigüedad moral, Robert Krasker transforma la Viena de posguerra en un universo visual inolvidable y Anton Karas consigue algo todavía más arriesgado: convertir una cítara en la voz musical de una película de cine negro. Joseph Cotten está magnífico porque su personaje no es un héroe tradicional. Es un hombre corriente que se introduce en un mundo que inicialmente no comprende y cuya mirada permite al espectador descubrir progresivamente ese universo. Alida Valli aporta una mezcla extraordinaria de vulnerabilidad, misterio y determinación. Y después está Orson Welles. Harry Lime podría haber sido simplemente un personaje secundario de gran importancia. Welles consigue transformarlo en una presencia cinematográfica gigantesca. Su manera de hablar, su sonrisa, su seguridad y su extraordinario magnetismo hacen que cada aparición tenga un peso desproporcionado respecto al tiempo que permanece en pantalla. Pero quizá el mayor mérito de El tercer hombre sea que no depende únicamente de sus grandes momentos. Incluso cuando no ocurre nada especialmente espectacular, la película mantiene una atmósfera de inquietud permanente. Eso es lo que distingue a un gran thriller de uno simplemente eficaz. El tercer hombre no solo cuenta una historia de misterio ambientada en una ciudad destruida por la guerra. Habla de un mundo en el que las antiguas certezas han desaparecido y en el que resulta cada vez más difícil distinguir entre amistad, lealtad, amor, dinero y supervivencia. Y lo hace con una elegancia visual extraordinaria. https://www.ivoox.vip/premium?affiliate-code=985097bbe4dc8c1b333282b900e6636c https://www.ivoox.vip/premium?affiliate-code=0313ce6ca481986b3f6c1b4a348b6745 https://www.ivoox.vip/plus?affiliate-code=af5b0e46baf4ad937869c044bd46bcbf






