What is Los Mercaderes del Ruido- Lixibiados?
MISIVA DESDE EL ASFALTO PARA LOS MERCADERES DEL RUIDO Contra los grupos corporativos que vienen a ordeñar el erario en Rock al Parque Señores de corbata y logo, hienas de traje que huelen presupuesto: Vinieron con sus marcas tatuadas en el cielo, a ponerle vallas al trueno, a ponerle factura al pogo, a ponerle código de barras a la rabia. Rock al Parque no nació en sus juntas directivas. Nació en la 19 con 4, cuando no había tarima, cuando el Estado no daba ni agua, cuando el único patrocinio era el parche que ponía la olla y el amplificador prestado que olía a marihuana y a fe. Ustedes llegaron tarde, con el contrato bajo el brazo y la saliva lista, a decir que “salvan la cultura” mientras le clavan los dientes al dinero público, el mismo que le niegan a la escuela de Mártires, el mismo que no alcanza para el acueducto, pero sí para que su DJ vuele en jet privado a tocar 40 minutos de playback sobre el hambre. ¿Quién los llamó? No fue el pelao de Ciudad Bolívar que ensaya en un garaje con goteras. No fue la banda de Pasto que vende empanadas para grabar un demo. No fue la vieja que barrió el Simón Bolívar después del concierto, por un mínimo que ustedes se gastan en catering. Los llamó el silencio del escritorio. Los llamó la licitación hecha a la medida de su marca. Los llamó el funcionario que confunde cultura con negocio, y al pueblo con un público cautivo. Ustedes no patrocinan. Expropian. Expropian el escenario que es de todos, expropian el eco que pagamos entre todos, expropian la memoria de los que murieron sin contrato, para que su logo salga más grande que el nombre de una banda. Le ponen “festival gratuito” y cobran por el lado: Cobran en la cerveza a 20 mil, cobran en el puesto que le niegan al artesano, cobran en el silencio que le imponen al artista local para que el headliner gringo tenga 20 minutos más. Rock al Parque es público porque el pueblo lo parió. No es suyo. No es del alcalde. No es del ministerio. Es del que se metió a las 6 am a hacer fila sin boleta, porque la música, señores, no se audita: se siente. Si quieren tarima, móntenla con su plata. Si quieren logo, páguenlo con su bolsillo. Pero no vengan a disfrazar de “apoyo” el saqueo. No vengan a llamar “inversión” al despojo. No vengan a decir “sin nosotros no hay festival”, porque el festival existía cuando ustedes ni sabían qué era un power chord. Les devolvemos su contrato. Rómpanlo. Préndanle fuego. Háganse un canuto con él y escúchense: ahí suena la plata pública quemándose en su ego. Nosotros nos quedamos con la distorsión, con el barro, con la lluvia, con el parche. Nos quedamos con el grito que no necesita amplificación de marca. Nos quedamos con el Parque. Ustedes, lárguense con su stand. Posdata para el Estado: Si van a regalar plata, que sea para 100 salas de ensayo en los barrios, no para que una multinacional nos cobre la entrada por la puerta de atrás. La cultura no se terceriza. Se vive. Y se defiende